Dame la mano
Cuando arda
el amor,
no estaré a
tu lado,
estaré
lejos.
Será por
cobardia,
Por no
sufrir,
Por no
reconocer que no supe
Cambiar todo
esto.
Arderá el
amor,
arderá su
memoria
hasta que
todo sea como lo soñamos
como en
realidad pudo haber sido.
Pero ya
estaré lejos.
Será tarde
para lamentos
y nadie
podrá todavía asombrarse
de lo que
tiene.
Antes que
nada, antes
de sospechar,
vivamos esto,
que más no sea, y que
por ahí es
demasiado.
Vivir, sin
que nadie
admita; abrir el fuego
hasta que el
amor, rezongando, arda
como si
entrara en el porvenir.
Francisco “Paco”
Urondo.